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Experiencia de Alexandra Serra Barreto

VOLUNTARIA en el proyecto de ACOMPAÑAMIENTO EN ECONOMÍA SOLIDARIA de AYUDA EN ACCIÓN en OAXACA (México)

Ya llevo un mes en Oaxaca y debo decir que la experiencia esta superando mis expectativas. Todo lo que tenia en mi cabeza que iba a pasar esta sucediendo de manera muy diferente y mejor de lo que pensaba.

Llegue a Oaxaca a una organización llamada EECOS Incide. Esta organización se encarga principalmente de impulsar el desarrollo de comunidades indígenas de la Sierra Sur de la región, en concreto en tres áreas especificas: educación liberadora, seguridad alimentaria y economía solidaria. En mi caso, estoy colaborando en el área de economía solidaria. Mi trabajo consiste en apoyar los emprendimientos y las iniciativas económicas de grupos y colectivos de mujeres, lo cual es muy enriquecedor porque me da la oportunidad de trabajar de primera mano con las mujeres, ver como piensan y como se sienten. Para mi esto es algo único y una oportunidad extraordinaria ya que he interiorizado que la sencillez y la simplicidad que las caracteriza es algo que quiero involucrar en mi día a día.

 

Para apoyarlas, me encuentro la mayoría del tiempo en la ciudad de Oaxaca de Juárez, trabajando en la preparación de talleres y en la elaboración de planes de negocio y de marketing para estos emprendimientos, ya que es importante darle forma a las ideas y planificar los proyectos. La otra parte del tiempo, hago recorridos junto a otras compañeras de la organización en las comunidades de la Sierra Sur para desarrollar los talleres planificados, hacer seguimiento a los emprendimientos, 0 simplemente estar con la gente y compartir. La semana pasada estuve en varias comunidades haciendo seguimiento a los grupos de mujeres, también organizamos clases de artesanías de palma para un grupo que quiere aprender y estuvimos haciendo un taller de creatividad para el grupo de mujeres que ya sabe pero necesitan ideas para innovar sus productos. Yo también participe en los talleres y empecé a hacer mi bolsa de palma. Ya me siento parte del grupo porque ya me empiezan a incluir en sus conversaciones y siento su cariño (al principio las mujeres de la comunidad pueden ser un poco cerradas en cuanto a las nuevas personas que llegan). Debo decir que el trabajo en terreno no es del todo fácil, hay muchas dificultades que enfrentamos y que son parte de la propia cultura de estas comunidades. A veces pareciera que fuéramos en contra de la corriente y trabajar se hace difícil. Al final es un trabajo que requiere paciencia ya que se trata de intentar cambiar un poco las bases que hacen que las mujeres se sientan encerradas en una labor determinada o que les creen barreras que ellas mismas se ponen por lo que el trabajo en terreno surge de los pequeños pasos y de la constancia.

El mayor aprendizaje de esta experiencia se basa en las personas. Las comunidades que visito son de la etnia Zapoteca, la mayoría de ellas se comunica en este idioma y su cultura gira en torno a la tradición de estos pueblos. Las mujeres se dedican al cuidado del hogar y de los niños y los hombres al campo y a la siembra de MILPA (sistema agrícola conformado por la siembra de maíz, frijol, chiles, tomates y muchas cosas mas dependiendo de la región). En la comunidad la vida transcurre de manera tranquila, no hay ningún ruido y el paisaje es totalmente natural. Las comunidades se rigen por el principio de la  Guelaguetza (cooperar o ayuda entre sus habitantes en zapoteco). En cada casa que visitas, las familias te ofrecen tortilla y lo que tengan, te sientas con ellos a hablar y a pasar la tarde y en estos detalles esta lo que para mi es el aprendizaje mas grande: el aprender a escuchar, a que la vida es mas simple de lo que pensamos y a que no necesitamos cosas materiales para ser felices. Sencillamente es muy bonito sentirme parte de estas comunidades y poder tener esta experiencia.

A poco tiempo de que mi estancia aquí se termine he de decir que estoy completamente satisfecha con solo el hecho de haber conocido a estas personas y de haber formado parte de una organización como EECOS tan preocupada por su gente. No me quiero ir, se que al volver a España me costara mucho contar todo lo que he vivido porque es imposible englobar todo el aprendizaje y la experiencia con solo palabras. Sencillamente el haber tenido la oportunidad de venir a Oaxaca y vivir con su gente de primera mano me ha dado una perspectiva diferente de cómo ver, entender y vivir y se que se que esta experiencia me acompañara toda mi vida.